CARISMA
Nuestra prioridad como RNDM
Nosotras
Somos una comunidad religiosa exclusivamente misionera, consagrada a anunciar la Buena Nueva de Jesús a todos los confines del mundo. Actualmente nos encontramos en varios países de los cinco continentes. Nuestra prioridad como RNDM es servir en educación, salud y obras sociales.
Poniéndonos bajo el título de Nuestra Señora de las Misiones las hermanas quieren dar honor a las Misiones Divinas, que fue la razón de ser de la Virgen Maria. – Eufrasia Barbier (1888)
¿Nuestra Misión?
Nos comprometemos a vivir auténticamente nuestra consagración para la misión
Participando en las Misiones Divinas sirviendo a los más pobres, marginados y aquellos que están en las periferias especialmente los niños, mujeres y adultos mayores; a través de la educación, las obras sociales y el cuidado de la creación. Nuestra misión la hacemos en comunión con la Iglesia Local para que por nuestro servicio amoroso sigamos construyendo el Reino de Dios. (Constituciones RNDM n°35 y 36)
Euphrasie Barbier nuestra fundadora
Adela Eufrasia Barbier, conocida en la vida religiosa como María del Corazón de Jesús, nació el 4 de enero de 1829 en Caen, Francia. La familia vivia una fe fuerte y sus padres le inculcaron los valores de la honestidad y el trabajo duro. Cuando Euphrasie era una joven adulta, la iglesia en Francia era fuerte y vibrante, con muchas nuevas congregaciones fundadas para trabajar con el creciente número de personas pobres o para trabajar en el extranjero en las colonias de las diferentes potencias imperiales europeas.
En su juventud, Eufrasia se inspiró en un obispo que predicaba sobre sus experiencias misioneros. Ella sintió el llamado a ser una misionera en esos lugares lejanos.
Nuestra Historia
En diciembre de 1861, Euphrasie Barbier fundó la Congregación Nuestra Señora de las Misiones en Lyon, con el objetivo de trabajar en las misiones extranjeras. Las primeras misioneras RNDM salieron de Francia a finales de octubre de 1864 hacia Nueva Zelanda, donde durante el año estuvieron ocupados enseñando a los hijos de los colonos europeos y a las jóvenes maoríes. La vida no fue fácil para la joven fundadora. A pesar de las dificultades, la Congregación floreció y permitió el establecimiento de nuevas fundaciones.
Eufrasia identificó las misiones en el extranjero como la marca distintiva del trabajo apostólico, sin embargo, sabía de la necesidad de una participación apostólica más cerca de casa. El grito de los pobres en aquella época, significó que las Hermanas comenzaron a cuidar a los huérfanos en Deal, Inglaterra, en 1870, y en 1876. A raíz de esto, se abrió una casa en la ciudad industrial de Armentières (norte de Francia) para que las Hermanas pudieran trabajar con niñas y mujeres de la clase trabajadora.
Durante el S.XX, las hermanas en Asia vivieron el horror de la 2da guerra mundial y el conflicto en Vietnam, que las animó a servir de manera más radical a los niños y mujeres víctimas de esta realidad, atrayendo más vocaciones para el servicio misionero. En 1966, cuando concluyó el Vaticano II, había 1.243 hermanas profesas.
Siguiendo las indicaciones del concilio Vaticano II (1962-1965) la congregación redescubrió el carisma de la fundadora, el cual invitó a las hermanas a preguntarse sobre la misión para el tiempo de hoy. Por ello, se hicieron nuevas fundaciones: Papúa Nueva Guinea, Samoa, Perú y Bolivia, Senegal, Kenia para atender aquellas poblaciones sedientas de Dios (1967-1972). En el s. XXI las misiones siguen vivas y el llamado a extender el reino de Dios en la atención a los más pobres y vulnerables se hace cada vez más fuerte por lo que nuevas misiones como Taiwán (China), Tailandia, Laos, Sud Sudan y recientemente Tanzania (2025) nos desafían a vivir el celo misionero más allá de las fronteras y para toda la Creación

Corazón misionero
Nuestra identidad misionera con su fuente en el corazón de la trinidad tiene un carácter universal. Fortalecidas por el Espíritu, somos enviadas como discípulas de Jesús para compartir nuestra vida al servicio de Dios, buscando la plenitud de la vida para toda la creación

Espiritualidad
Eufrasia Barbier nos dice que al colocarse bajo el título de Nuestra Señora de las Misiones, las Hermanas desean honrar de manera muy especial a la Divina Misiones que fueron el único objeto de las más profundas aspiraciones de María”.

Carisma
Euphrasie Barbier recibió un don particular para comprender que la Trinidad es la fuente de toda actividad misionera. Su profunda experiencia de Dios la llevó, bajo el impulso del Espíritu, a fundar en la Iglesia una congregación religiosa misionera cuyos miembros viven la gracia de la consagración para las Misiones Divinas a través de la contemplación, la comunión y la misión.
Extractos de las cartas de
Eufrasia Barbier
- “Se acordarán que en el momento de recibir la Sagrada Forma, cada hermana dice: “Renuevo y ratifico de todo corazón la consagración de mi ser entró para las Misiones extranjeras y los votos de pobreza, castidad y obediencia según las Reglas de Nuestra Señora de las Misiones”
- “El celo por la Gloria de Dios es nuestro carisma especial y distintivo. El celo prevalece sobre las cosas. Tiene hambre y sed de justicia, inflama nuestra oración, nuestros deseos y sacrificios. El amor es el fuego que consume, es celo es la llama que lo enciende.”
- “La sencillez es paz y alegría interior,Es una predilección por el silencio, la soledad y la vida escondida en Dios. Es la inteligencia del misterio de la Cruz. Conduce por el camino más corto a una contemplación sosegada de las bellezas eternas.”